lunes, 24 de diciembre de 2012

Queste


Listado provisional
de objetos perdidos
para reclamar
donde corresponda:

la pluma de un pájaro
que se partió un día sin decir adiós,
el libro perdido y el no leído,
la carta no leída y no escrita,
aquel olor imprudente de bosque,
de tierra mojada, tras la tormenta,
numerosas monedas de bolsillo roto,
la mirada, que un día me negaste,
las líneas de la mano,
los pasos del pie,
el futuro,
la posibilidad de un recuento.

painting by Kobina Nyarko

El ingenuo

Vive en un “continuo ejercicio de irrealidad”, ve fantasmas, aspira a la buena suerte, se enamora con cierta frecuencia, cree que la tierra es redonda, que el tiempo no es un problema, que una sonrisa siempre demuestra algún tipo de dicha. Escribe y lee novelas, cuentos, informes de viajeros medievales. Rechazó la idea de que aquello invisible que le golpeó el rostro fuese viento. Lo tomaron por un empleado ineficaz. Lo despidieron. Emprendió una huída.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Serena Ryder - Good Morning Starshine



gliddy glub gloopy nibby nabby noopy
la la la - lo lo
sabba sibbi sabba nooby aba naba
lee lee - lo lo
tooby ooby walanooby aba naba
early morning singing song

sábado, 8 de diciembre de 2012

Desperté y vi sobre mí su rostro, su inconfundible odio, el cuchillo alzándose lentamente, la crispación de sus nervios, sus ojos ensangrentados, escuché el rechinar de sus dientes, le dije buenos días.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Confabulación


Los periódicos con su habitual desidia, no registraron la noticia, empeñados como estaban en burdas travesuras de rateros y saboteadores. Pero está comprobado que el 25 de noviembre, en el quinto piso de una calle lateral a la de Fuencarral, a mano derecha, un tipo de aspecto solemne y ridículo, con cara de haber salido hace nada del huevo, se puso, aparentemente sin darse cuenta, el pijama al revés. Era azul, con rayas, de franela. Eran las 21 horas, 17 minutos p.m. Se solía ir a dormir temprano, porque no le gustaban las duermevelas.

El hecho podría haber pasado desapercibido, alguien lo hubiera calificado como una cosa insustancial, carente de sentido, en absoluto digna de ser publicada en la primera plana de los periódicos. Pero a esa misma hora, en ese mismo minuto, en un poblado del norte de China, el inveterado profesor de química Hon Shua, de la Universidad de Pekín, tras haber acostado a las gallinas y tras haberse lavado protocolariamente los dientes, también se puso su pijama al revés. Era azul, con rayas, de franela.

El misterio se esconde detrás de cada esquina, como los pavos y los cobradores de recibos. No todo quedó así, como una coincidencia insustancial. En el mismo instante que el tipo solemne y el chino lo hacían, en la ciudad de Calgary, a las afueras de Canadá, Peter Stevenson, de 47 años y tras una vida dedicada a desplumar ovejas, se puso el pijama al revés, el pijama azul, con rayas, de franela, sin más. Daba igual que por el cambio horario allá fuese mediodía y lo lógico hubiera sido que saliera a dar una vuelta bajo el hielo. Los inquisidores de misterios ya tendrán la mosca detrás de la oreja. Que no les pique aún. La cosa no acaba aquí.

Emanuel Mobutu, un inmigrante de un arrabal de Mbabane, capital de la ilustre república de Swazilandia, a la misma hora, se puso al revés el pijama. Pásmense. Su mujer le miró perpleja, segura de que su marido había enloquecido: ¿A quién se le ocurre ponerse un pijama azul, con rayas y, sobretodo, de franela, en pleno verano? Las calles de Mbabane bullían a una temperatura constante de cincuenta grados bajo cero. Emanuel no pudo explicar a su mujer, como no podía explicarle casi ninguna cosa, que no había otro remedio que ponerse ese pijama, viviendo en el hemisferio Sur.

En la inmensa variedad de acontecimientos de los que se nutre el universo y su insigne historia, estas coincidencias inexplicables revisten a nuestras tediosas vidas de un halo de misterio inefable. Pero tendría que tener uno un cerebro del tamaño de un kiko para no darse cuenta que detrás de estos aparentemente inconexas y rebeldes actitudes se escondía una razón poderosa y siniestra. La prudencia nos induce a hacernos preguntas, a buscar una explicación de lo que sin duda es en realidad una amenaza que pretende acabar con el orden establecido. Las hojas de los sauces tiemblan. La noche cerca las ciudades de medio mundo. Un pato cruza la carretera en el peor momento. Mientras, en el rostro de los cuatro hombres, simultáneamente, mientras se recolocan sus pijamas a instancias de sus airadas mujeres, se dibujan unas infames y secretas sonrisas.

viernes, 26 de octubre de 2012


Decidió no escribir más sobre espejos,
sobre gente que se mira en espejos,
ni siquiera sobre sus propios reflejos.

Mejor callar quien seas,
lo que se supone que eres.
Ahí influyó la responsabilidad de ser otro,
de reducirse, anularse, desmenuzarse
como arena,
de confundirse en la maleza
como un humilde insecto
pese a la dificultad que supuso
no encontrar un camino de regreso.

Mejor prestar un poco de atención a lo de afuera
aunque sea a los ligeros ecos que llegan,
a la mínima expresión de un color que tiende a gris
o a la rebelde abstracción de una idea
que no pertenece a nadie.

(Porque quién si no hablará
por las piedras,
quién en nombre
de la suciedad,
quién
replicará al silencio.)

sábado, 13 de octubre de 2012



De lo inútil de la escritura
dan fe estas letras que
de por sí carentes de sentido
tan solo responden
al mero anhelo de
romper el blanco de una hoja
tal y como se rompe un alma
a cierta hora de la tarde
en la que el silencio no se aguanta.


jueves, 4 de octubre de 2012



Era puntual en sus gritos. Al final de la tarde, cuando encienden siempre un poco antes de lo necesario las farolas, mientras yo absorbía libros. Afuera en la calle, fuese verano o invierno se la oía gritar el nombre, con grito definitivo y desgarrador para que el hijo, supongo, subiera a casa. ¡¡Alex!!, gritaba, y el sonido de la voz de la madre reproducía sus ecos y entraba en mi habitación, tuviera o no las ventanas cerradas.

Así durante media hora, más o menos, con metódica que no melódica puntualidad, la madre llamando desaforadamente al hijo. ¡¡Alex!! Todos los días ¡¡Aleeeeex!!. Cada vez más fuerte. Los niños juegan todo el día en la calle, colgándose de los árboles, dando vueltas de peonza, persiguiéndose, lanzando piedras, dando patadas, surcando charcos, lidiando en partidos interminables de pelota de trapo y Alex debía ser uno de ellos, sin duda, el más reacio a obedecer a su madre, o el más sordo, o alguien para quien estarse quietecito en casa debía ser una tortura insoportable. ¡¡Aleeeeeeeeeeeeeex!! Pasaron meses, uno se acostumbra a todo. Aprendí a usar el primer grito como despertador, dejaba los libros y cenaba siempre a esa hora, tan crepuscular. Pero un día tuve una chispa de curiosidad y me asomé a la ventana, a la hora de los gritos. Vi a la oronda madre gritando desde la ventana del edificio de enfrente, desde el quinto concretamente llamando a Alex con su enfado perpetuo, con su voz poderosa que no conocía merma ni ronquera alguna. Esperé a ver como el chico cedía abandonando triste el juego y subía. Pero Alex no apareció. La madre, tras su cronometrada media hora de berridos, se metió dentro y corrió las cortinas.

Al día siguiente lo mismo. Nunca vi a Alex. Pensé si no sería un chico indomable, si dormiría en la calle, hice guardias hasta bien entrada la noche para comprobarlo, pero él nunca volvía a casa. Me empecé a preocupar por la estentórea madre, por sus inútiles gritos. ¿Y si Alex no existiera, si fuera una ausencia mal asumida o una invención de loca o un fantasma, cómo explicar este ritual tan absurdo?

Un día comprendí todo. Me puse el abrigo, bajé, crucé la calle, llamé al telefonillo, aunque la puerta estaba abierta, subí al quinto, dejaron de oírse los habituales gritos al final de la tarde.

sábado, 29 de septiembre de 2012

20 Years // The Civil Wars

               

There's a note underneath your front door that I wrote twenty years ago
Yellow paper and a faded picture
And a secret in an envelope

There's no reasons
No excuses
There's no secondhand alibis
Just some black ink on some blue lines and a shadow you won't recognize

In the meantime I'll be waiting for twenty years and twenty more
I'll be praying for redemption and your note underneath my door
And your note underneath my door

viernes, 28 de septiembre de 2012


Siempre supuse que fue un sueño. Tenía pocos años, esa edad bien llamada inocente cuando cada hecho, cada objeto descubierto es propicio para causar asombros tan injustificados después con los años y las decepciones, porque es cómodo quedarse en eso y hay que trabajar. Estos hallazgos eran provocados en general por cosas nimias, insignificantes, hermosas. Fue a la salida del barrio, tras cruzar la carretera, un día de invierno, indolente y con escarcha, tenía las manos heladas. Caminé entre las escombreras, descartando ladrillos, hierros, basura diversa, juegos baratos, miserias variadas y seguí una especie de camino, que desde siempre supe que no llevaba a ninguna parte. Cuando ya empezaba a cansarme de andar un poco, debajo de un poste eléctrico vi el elefante.

Enorme, majestuoso, nada tímido, igualito que el que aparecía en la fotografía del libro sobre África, amenazando con toda su parafernalia de colmillos marfileños, con intención manifiesta en sus ojos de acometerme, con esa mirada difícil y llorosa de animal acorralado que tienen algunos elefantes. Era una colina viviente. Salí corriendo y no dije nada a nadie. Volví a casa, al silencio, al reloj, al colegio, al trabajo, pasaron treinta años. Nunca le conté a nadie que había visto un elefante. No volví por el lugar, construyeron edificios, cambiaron de sitio la basura, hasta plantaron un parque.

Ayer leí que Yugurta, el cartaginés, regaló a Escipión el Africano diez elefantes que se perdieron en el sitio de Numancia, tras arremeter presas de la locura contra los romanos y diezmarlos. Nadie supo nunca qué fue de aquellos elefantes.

martes, 18 de septiembre de 2012

Il lucertolone


L'altro giorno è acurrucó sotto il tavolo nel soggiorno. Notato strani, come se avesse qualsiasi account sospeso con me non, non può avere importanza, a volte che è difficile da capire. Piuttosto è una specie di lucertola, lizard, giallo, verde, striato, con quattro piedi palmati e una sorta di corpo che è in realtà un zig-zag, finito in una coda riccia. Un crinale corre indietro suo ondeggiante e squamosa.

Si muove velocemente, come ci si potrebbe aspettare da un piccolo rettile, apparentemente non tanto, ma non posso raggiungerti senza nemmeno provare, o mi tirando a terra, gettando le mie mani dietro di lui quando sembra impreparato, o dandogli un escobazo o suggerendo, con buone parole per favore si arrende. Non so il suo nome scientifico, né il suo soprannome, chiamata a volte con sibili e chiaro è arrabbiato, è orgoglioso, merita un nome, ma non essere quel nome messo a una lucertola, vi chiedo, ma non risponde come se si deve sapere perché se. Sto cominciando a pensare è una nuova specie di invertebrati, non è come una lucertola di qualsiasi, ma diverso, cercato si libri e qualsiasi cosa pensi, che ama essere unica, essendo l'ultimo rappresentante della sua specie, del suo clan, la sua famiglia defunta... o almeno mi piacerebbe pensare che sia effettivamente, immaginare ciò che l'orgoglio sia perSuo scopritore, poi premo, nationalgeographic, fame, davidattenborough mi chiede una storia. Suppongo che a nessuno piace essere chiamato lizard. Esso è il lignaggio di lucertole del pericoloso e medievale draghi di Quetzalcoatl, Idre, oroscopo cinese, alligatori potenti che dentellean nella giungla più selvaggia. Un non trascurabile di carattere, non dirmi che non.

Spesso mi guarda con occhi diabolici. A volte, poco, rilassare gli occhi, come paura, come si è dimesso per non dare me paura. Rimuovere quindi la sua lingua biforcuta, è pagato e disprezzo. Si nutre di mosche, formiche, insetti che abbondano negli angoli della mia casa, confuso con la polvere. Non disprezza le briciole di pane, biscotti, insalate in estate, zuppa calda e aragoste in inverno. Egli sa ciò che vuole. A volte sento di notte loro passi, attraversare una sala alla cucina, se siete con le porte chiuse, egli non mente, il suo corpo senza una vertebra scivola sotto morbido, che lo trasforma in una sorta di fantasma. Va dalle pareti per ripiani, sospensioni e anche quando li spengo e cool, spesso scelgono di dormire.

Ama nascondersi tra i libri. Un giorno apparve slealmente tra il quinto e il sesto canto dell'Iliade. È che non la paura della guerra, spesso scelgono di battaglie, avventure, a volte libri di viaggio. Lui è un fan di Livingston, Stanley, Walter Raleigh e tutti quelli canaglia avventuroso. Egli disdains né libri di politica, antropologia, filosofia e letteratura, scienze umane in generale. È chiaro che noi non può capire l'uomo, in cerca di risposte, chugs, talvolta cede e restituisce al suo passatempo preferito, soprattutto in inverno, piantato nel davanzale della finestra in cerca di raggi di sole persi. Lì solitamente trovare lui, con le scale del lomo irisando perfetto, e riflessi verdi fermati ci potrebbero essere scambiati con uno smeraldo con un testardo Dio egiziano o Maya, un simbolo arcano e ieratico. Alieno a tutto, solo lecca, entrecierra contento occhi, essendo a sangue freddo, che cosa è capito, un raggio di sole è per il paradiso. Forse Miss meno terre calde, alla fine e dopo proviene da est del Mediterraneo, dove rara è il giorno che piove, dove uno può perdersi in sogni e ricordi, perché il tempo non è nulla e si è liberi.

Lo ha portato lì a pochi mesi fa è stato il regalo di un amico. Ha pensato che sarebbe servita come una marca-paginas, ma lui preferisce camminare piuttosto che al proprio ritmo. L'indipendenza, la sua ribellione, sono indiscutibili. Penso sicuramente che mai si mette nome e cognome, che non è il mio animale domestico e spero un giorno di qualche tipo di amicizia nata tra noi, non pensare che egli non ha altra scelta, ma per i poveri.

[Traducción automática de uno de mis cuentos, que posiblemente en italiano no tenga ningú sentido, pero que leido así, sin tener ni idea de italiano, suena mejor que en español]

En los Anales del Reino de Irlanda, editada y traducida del galés con copiosas notas por el afamado John O´Donovan en 1616, leemos:

“En el año de nuestro Señor de 1018, el quinto año del reinado de Maelseachlainn, Domhnall, hijo de Maelseachlainn, hijo de Domhnall, sucesor de Finnen y Mocholmog, murió. Ua Brodubhain, Abad de Achadhur, fue asesinado. La ciudad de Cill-dara fue totalmente incendiada y destruida durante una tormenta, excepto una casa que se salvó. La aldea de Ceanannus fue saqueada por Sitric, hijo de Amhlaibh, y los extranjeros de Ath-cliath,  se llevaron un incontable botín y prisioneros, y asesinaron a muchas personas en  medio de la iglesia. El sepulcro de Ciaran fue saqueado por Domhnall, hijo de Tadhg; y él mismo fue asesinado al cabo de una semana, por un milagro de Dios y de Ciaran. Dos hijos de Maelseachlainn, hijo de Maelruanaidh, Ardghar y Ardchu, ambos herederos reales de Aileach, fueron asesinados por el Cinel-Eoghain. Mathghamhain, hijo de Conaing, hijo de Donncuan, príncipe de Munster, murió. El hijo de Catharnach, hijo de Aedh de el Ui-Caisin, atacó a Donnchadh, hijo de Brian, y le dio un golpe de espada en la cabeza y le cortó el brazo, entonces él le golpeó la mano derecha, rajando su palma derecha. El hijo de Brian, poco después huyó, y el hijo de Catharnach fue asesinado. Maelmordha, hijo de Maelmhuaidh, Príncipe de Dealbhna, fue asesinado. Ua Geibhennach, Príncipe de Ui-Mane, fue asesinado. Flaithbheartach Ua Nelly entró en Tir-Conaill y saqueó Tir-Enda y Ti Lughdhach. Ruaidhri Ua hAleallain, Señor de Ui-Eathach, fue asesinado por los hombres de Fearnmhagh; y los dos hijos de Ceinneidh, llamados Conghalach y Guillamuire, fueron inmediatamente asesinados por venganza…”

Indiscutiblemente, fue un año aburrido en la  isla famosa por sus verdes e idílicos paisajes, no excesivamente bueno, políticamente hablando.

martes, 11 de septiembre de 2012


mediados de septiembre, aire caliente y el cielo de un añil que no se aguanta....así eran antes los otoños en mi pueblo

domingo, 9 de septiembre de 2012

“Tu dirás – como si lo oyera-, luego que agarres en tu mano este papel, que en Mario no es virtud, humildad ni entretenimiento escribir su vida, sino desvergüenza pura, truhanada sólida y filosofía indolente de un picarón que ha hecho negocio en burlarse de sí mismo y gracia estar haciendo zumba y gresca de todas las gentes del mundo. Y yo diré que tienes razón, como soy cristiano.”

Torres de Villarroel. Vida.

Alfa Rococo - Chasser le Malheur




j'en ai assez de me taire, je veux crier jusqu'à outrance

viernes, 7 de septiembre de 2012

….básicamente, y por divagar un poco una mañana de viernes en la que no tienes otra cosa mejor que hacer, el silencio se podría definir como mirarse en un espejo y encontrar un pájaro, (...se impone el uso de puntos suspensivos...), un pájaro mudo y expectante que te mira con esa cara abstrusa que sólo tienen los pájaros que aparecen inconvenientemente en los espejos en los que te buscas, con su mirada emplumada y siempre presta a salir volando pero no sabiendo hacia dónde. Se crea así la expectativa de un viaje oscuro, de uno de esos absurdos peregrinajes de pájaros, confabulados con los vientos, así cuando te ves en el espejo como en un sueño duplicado sin trinos, pero no sabes volar. Esto viene a ser el silencio las mañanas de viernes cuando todo se torna un poco como un espejo velado, con el reflejo emplumado y algo ridículo de ese pájaro de mirada perdida y sin memoria de vientos, con un ala rota. Ya lo dijo Emily, que el silencio es infinito y que carece de rostro. Después, me fui a trabajar.