lunes, 24 de diciembre de 2012

El ingenuo

Vive en un “continuo ejercicio de irrealidad”, ve fantasmas, aspira a la buena suerte, se enamora con cierta frecuencia, cree que la tierra es redonda, que el tiempo no es un problema, que una sonrisa siempre demuestra algún tipo de dicha. Escribe y lee novelas, cuentos, informes de viajeros medievales. Rechazó la idea de que aquello invisible que le golpeó el rostro fuese viento. Lo tomaron por un empleado ineficaz. Lo despidieron. Emprendió una huída.

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