sábado, 17 de enero de 2015

BEN HARPER - TOUCH FROM YOUR LUST





I need to sleep but I'm too tired
I need to come down but I'm too wired
When the sun comes up I miss the moon
Cause I know tomorrow is gonna come too soon
She only wants to be wanted
But time crumbles blue roses to dust
Now I long to feel the touch from your lust

Scars on your back tell where you've been
But I'll roll like the ocean if you'll blow like the wind
Sweet Texas angel what have your blue eyes seen
I'll be your country gentleman
If you will be my Mason Dixon queen
Queen

She only wants to be wanted
But time crumbles blue roses to dust
Now I long to feel the touch from your lust

So much sweeter than all the rest
You're what lies between pain and death
Sinners and saints call you by name
If you're gonna take the praise
You're gonna have to learn to take the blame

She only wants to be wanted
But time crumbles blue roses to dust
Now I long to feel the touch from your.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Buckingham Nicks - Crystal





Do you always trust your first initial feeling
Special knowledge holds true, bears believing
I turned around and the water was closing all around like a glove
Like the love that had finally, finally found me
Then I knew in the crystalline knowledge of you
Drove me through the mountains
Through the crystal like and clear water fountain
Drove me like a magnet
To the sea
How the faces of love have changed turning the pages
And I have changed, oh, but you, you remain ageless
I turned around and the water was closing all around like a glove
Like the love that had finally, finally found me
Then I knew in the crystalline knowledge of you
Drove me through the mountains
Through the crystal like and clear water fountain
Drove me like a magnet
To the sea

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Vino a decir Gogol



Gogol se volvió loco
poco antes de morirse,
según está anotado
en el margen
de las crónicas de esa época.
“Las almas no mueren”,
le espetó el juez
que decidió su locura.
Sí que mueren, repetía Gogol,
vaya que mueren,
o cuando menos,

vacilan.

sábado, 4 de octubre de 2014

Fenomenología de una pérdida



Las cosas, francamente, se escapan de mis manos,
y de mis ojos,
sin que yo por más que quiera, pueda contenerlas.
Esto no tiene nada que ver ni con el olvido ni con la posesión.
Se diferenciar entre el puño cerrado y la caricia.
Las caricias hacen su trabajo y dejan libre lo que tocan.
Las manos y los ojos, creo, se pueden dedicar a esto.
No se si me entendéis. Esto es importante tenerlo claro.

Las cosas, digo, me son extrañas.
Por su forma.
Por su función.
Por su nombre.
Por cómo se me escapan de las manos.

Más que escaparse, lo que hacen es resbalarse,
como una pieza de jabón húmedo.
Los nombres, las palabras, parecen que están para evitar esto.
Pero para mi no es así.
Creerme.

Pondré un ejemplo.
El árbol que está detrás de la ventana.
Se me escapa.
Es un árbol longevo, tiene más años que yo, me sobrevivirá o no, pero podría sobrevivirme, si el hacha no hace su trabajo.
Es más alto, inabarcable por mis brazos siquiera para abrazarle como se suele hacer con los árboles.
Tiene un nombre demasiado hermoso: sauce.
Sus hojas propinan sombras húmedas en verano sin pedir nada a cambio.
Ella se apoya en su tronco y queda medio dormida, con la espalda perfectamente ajustada a su forma, en cualquier estación, mientras un libro, generalmente de poemas, se resbala muy lento de sus manos.
Eso es lo que suelo ver a través de la ventana.
Nada que ver con lo mío.
El árbol trabaja en silencio y sin queja.
Escucha.
Recibe la lluvia siempre como un regalo.
Cobija insectos y pájaros.
Tal vez respira.
Según los últimos estudios, no teme ni siquiera al rayo.

Sí.
Todas las cosas y ella escapan de mis manos.

Como tiene que ser, supongo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

De la relación entre el amor y el veneno



Tomar veneno nunca, que yo sepa, ha sido una experiencia agradable. A nadie le gusta tener una razón para tomarlo, para que te lo den por obligación, no hay nada de placentero en ese retorcerse como un gusano ahogado mientras por dentro se te van rompiendo los tejidos, mientras piensas que ya no queda tiempo y quizás un grito, o una puteada o un silencio son los únicos remedios que ni aun así valen para nada en esos momentos y menos después, cuando ya estás muerto. El veneno, en sí, es un objeto extraño, pese a que en la historia y en las novelas siempre tuvo su papel, a veces protagonista. A Sócrates le tocó la cicuta, que se bebió sin rechistar. El desdeñaba a los que pensaban que morirse no es lo mejor que te puede pasar. Se lo bebió un poco como diciendo mirad, esto es como si me bebiera una limonada. De los efectos de la cicuta se ha hablado siempre mucho: que si nauseas, que si parálisis, que si problemas para meter aire en los pulmones. Pero para mi el más interesante de estos síntomas es el de que la cicuta permite al ajusticiado permanecer consciente y con la mente clara durante todo el proceso antes de morirse. Esto no pasa con el amor, ciertamente.