sábado, 2 de febrero de 2013

Aforismos desaforados



Las tristezas se guardan en galpones sucios y oscuros de aluminio, antiguos almacenes de chatarra abandonados a las afueras de los arrabales, pero aun así, siempre regresan.
Regresó del oráculo de Delfos con la sensación de que no había acabado de escuchar bien.
En una relación de los paisajes en que me gustaría deleitar los ojos, pondría, en primer lugar, uno pintado por Turner en que no hubiera más que niebla.
Una moneda micénica, hoy, en el monedero de un tipo de Kinshasa, sirve para comprar una botella de vodka: definición de lo exótico.
Valerosa la tristeza cuando reconoce que no tiene remedio.
En la pajarería, el avestruz fue acusado de intrusismo.
Este otro es inconformista, aunque le falta un diente, grita, se da contra las paredes, busca comisarías, en realidad le faltan dos dientes, amenaza, levanta el brazo, ríe, corre, se le desatan los zapatos, hará un año que perdió su gallina, reza bajo la lluvia, desesperado, por volver a encontrarla.
Cuando Sócrates se miró aquella mañana al espejo empezó a cavilar sobre cierto lugar extraño en donde moraban las inefables ideas.
Linda grisura de un día de lluvia, al borde de la noche, con calcetines.
Pelo crespo, ojos demoniacos, piel erizada, manchas, paso decidido. Nunca dejó de quererla.
Se peinaba el bigote a las cinco en punto. Salía poco después, saludaba a la portera, abría el paraguas, daba largos paseos. Evidentemente, eran otros tiempos.
Era un poema tan puro, que tuvieron que sujetar las palabras con alfileres.
En cuanto el agua empezó a hervir, metió la mano. No se podía estar quieto.
Lento y prodigioso, fue un movimiento inesperado, nunca antes registrado: la nube circulaba rauda, según su costumbre, buscando o alejándose de otras nubes, con el fondo habitual de un azul indudable. De repente, la nube dio media vuelta y se fue por donde vino.
"El caso es que nunca llegó a decir te quiero", pensó Julieta antes de morir.
Un libro verde que describa un bosque. Uno azul que enumere las maravillas de los océanos. Otro amarillo que catalogue las propiedades de los limones. Uno negro que hable sobre el amor.
Se produjo un súbito desplome de rocas y cieno, la ciudad vio sus murallas derruirse, mientras los heraldos anunciaban la llegada del enemigo. Mientras, en el interior de su oscuro cuarto, el filósofo cree haber alcanzado alguna certidumbre sobre el ser de la nada.