sábado, 30 de marzo de 2013

Macedonio siempre tenía razón



“Una de las aspiraciones de Macedonio era convertirse en inédito. Borrar sus huellas, ser leído como se lee a un desconocido, sin previo aviso...un libro perdido en el mar de los libros futuros. La verdadera legibilidad siempre es póstuma.”

Ricardo Piglia.
Formas breves.
Sé que estás en algún lugar de la noche.
Sé que no dejas de mirar estrellas.
Sé que la memoria aún te depara sorpresas.
Sé que ya no me recuerdas.

sábado, 23 de marzo de 2013

Lluvia de plumas




Se paró en un banco del parque, como cansado de dar vueltas, a pesar de que estaba mojado por la lluvia constante, acuciante, lluvia negra y espesa de casi abril. Miró a su alrededor y constató la presencia de un par de fresnos, de una papelera vacía y de una paloma muy gris que se le acercó suplicando alguna miga de pan o cualquier cosa que llevarse al buche. La farola se encendió a destiempo, cuando aun quedaba luz a la tarde. El hombre pensó en ella una última vez, antes de cerrar los ojos, escuchando su propia respiración cada vez más relajada. Intuyó que pronto estaría rodeado de estrellas invisibles, que la belleza de aquellos retorcidos árboles quizás mereciera un poema, pero prefirió no dejarse llevar por la idea de que al día siguiente todo sería diferente. Puso el revólver sobre el banco húmedo. Dejó pasar el tiempo. El eco del disparo llegó hasta el río. Igual la paloma hubiera merecido mejor suerte.

viernes, 8 de marzo de 2013

Arena



“Unas líneas para recordar a Felicia Hemans”, traducción libre:

(Un poema de Joseph James, de Bristol)

No hay muerte de Genio sin lágrimas,

(...Scout, con su habitual sarcasmo botánico, dijo que la poesía de James era demasiado “poética” y que sus versos tenían demasiadas flores y pocos frutos.)

Pagó caro su confianza en la Virtud,
Encontró el Honor de la arena silenciosa,

Sus  manos tañeron la temblorosa lira
Despertando ideas que no morirán,
Volando alto con seráficas alas…

Y sigue con cosas de este estilo. Pero ese “…Honor de la  arena silenciosa…” me llevó a escribir, recordando también a una emotiva canción de Kansas:

“Es todo un honor que a uno le arrastre el viento”,
pensó ufano el grano de arena sin alas,
“revolotear de forma tan aleatoria
así un poco con desgana
sumido en un shhhh que es una queja y es silencio.

Ir a parar en ojo ajeno,
en uno azul casi negro
y luego bastante perplejo
caer al suelo envuelto
en un paño húmedo,
 salado,  sin lamento.

Luego volver al desierto,
acabar en el barro,
renovar la espera
de llegar más lejos.”